Háblale todo el tiempo

Describe lo que hacen juntos: “Ahora lavamos tus manos”, “Mira, un perro grande”. Escuchar palabras en contexto es la base para que aparezcan las suyas.

Nombra las cosas

Señala y nombra objetos, personas y acciones. Repite las palabras con calma, sin exigirle que las diga.

Dale tiempo para responder

Haz una pregunta y espera. Muchas veces el niño necesita unos segundos para intentar comunicarse con un gesto, un sonido o una palabra.

Léele cuentos

Los libros con imágenes grandes permiten nombrar, preguntar y repetir. Unos minutos al día suman mucho.

Juega a su nivel

Siéntate a su altura, imita sus sonidos y conviértelos en palabras. El juego es el mejor momento para aprender a comunicarse.

Cuándo consultar

Si notas que no balbucea, que no responde a su nombre, que no usa palabras sueltas alrededor de su primer año y medio o que su lenguaje no avanza, vale la pena una valoración. Intervenir a tiempo siempre ayuda.

Esta guía es orientativa y no sustituye la valoración de una especialista.